¿Qué es una auditoria energética?

Una auditoria energética es un estudio que se lleva a cabo en un sistema, proceso industrial o edificio con objeto de conocer la cantidad y el uso de la energía en el mismo. La auditoria permite identificar las distintas oportunidades de ahorro de energía.

¿A quién le interesa hacer auditorias energéticas?

A todo aquel que consume y paga por la energía, desde industrias (sector agroalimentario, químico, metal, …) hasta el sector residencial, pasando por el sector terciario (grandes edificios, hoteles, hospitales).

El potencial de ahorro depende de muchos factores, ningún sector está excluido de poder ahorrar, aunque los resultados económicos no sean espectaculares. Toda auditoria energética incluye un análisis económico.

¿Qué ventajas tengo con una auditoría energética?

  • Reducción de costes de operación al aumentar la eficiencia en el consumo de energía después de adoptar las medidas propuestas.
  • Permite identifica costes ocultos o de difícil cuantificación.
  • Aumento del tiempo de vida de los equipos, ya que se asegura que estos trabajan en las condiciones más adecuadas (mayor rendimiento), evitando sobredimensionamientos o sobrecargas.
  • Reducción de las emisiones de CO2 al consumirse menos energía lo que conlleva una reducción del impacto sobre calentamiento global de la actividad.
  • Reducción de la emisión directa a la atmósfera de otros contaminantes (partículas, NOx, SO2, COV etc), reduciendo aún más el impacto ambiental y minimizando el riesgo de posible sanciones.
  • Mejora de la imagen de la empresa al contribuir a la sostenibilidad y protección del medio ambiente.

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¿Cómo se hace una auditoria energética?

El procedimiento SEMATEC para la realización de una auditoria energética tipo, tiene las siguientes fases:

  1. Preauditoría

Se realiza una primera vista a la instalación como toma de contacto, recabando información sobre los equipos, métodos de trabajo, protocolos de actuación, datos de tarificación y consumos energéticos (eléctricos, combustibles fósiles, energías renovables).

El objetivo de esta etapa es detectar los puntos críticos en cuanto a consumos, malas prácticas, etc. y poder establecer un plan de acción en cuanto a los períodos y puntos de toma de datos, medidas “in situ” y entrevistas con el personal.

  1. Toma de datos

Los períodos de toma de datos varían ostensiblemente dependiendo del tipo de empresa, oscilando desde días hasta un mes en función del número de equipos a auditar, tipos de instalaciones, dimensiones, etc. En cualquier caso, debe ser el suficiente para que los datos sean representativos. Es importante durante esta etapa contar con la colaboración del personal de la empresa, especialmente con el encargado de mantenimiento y el jefe de planta.

Para ello, disponemos de una gama amplia de equipos  de medida para el análisis energético (analizador de gases de combustión, analizador de parámetros eléctricos, termómetros con todo tipo de sondas, pirómetros, caudalímetros, …)

  1. Identificación de áreas de mejora

El estudio de los datos anteriores permitirá identificar los puntos donde no se está consiguiendo un uso eficaz de la energía y establecer las medidas correctoras oportunas como nuevos protocolos de actuación, sustitución de equipos,… Además de la viabilidad técnica, se estudia la viabilidad económica y la rentabilidad de las medidas propuestas.

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¿Es obligatorio? ¿Cuando es necesario hacer una auditoria energética?

La realización de este tipo de auditorías es obligatoria en nuestro país, para las denominadas Grandes Empresas, según establece el Real Decreto 56/2016 y para todas aquellas empresas que quieran implantar un Sistema de Gestión de la Energía según la norma ISO 50001.

Una Gran Empresa es aquella que por lo menos posee una plantilla de 250 trabajadores o con un volumen de negocio por encima de los 50 millones de euros y un balance general mayor que exceda los 43 millones de euros.

El plazo para haber pasado la primera auditoría fue noviembre de 2016 y las empresas que dispongan de un sistema de gestión de la energía certificado según norma ISO 50001, están exentas.

Estas auditorías deben llevarse a cabo cada 4 años, excepto en empresas certificadas según la norma energética o ambiental, que tan solo deberán haber pasado la auditoría energética inicial e incorporando los datos a sus objetivos energéticos.

El resto de empresas no están obligadas, pero desde luego es altamente recomendable, ya que este tipo de estudios suelen contar con ayudas económicas por parte de distintos organismos y permiten obtener en la mayoría de los casos altos ahorros energéticos amortizables a corto plazo.

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¿Quién puede hacerme una auditoria energética?

La auditoria energética, como toda auditoria, deber reunir entre otras las siguientes características: ser sistemática, objetiva e independiente. Solo quien no está involucrado en las actividades de la empresa y no va a tener interés comercial en la implementación de las propuestas puede asegurar las características anteriores. El auditor debe disponer de las competencias técnicas y conocer los procedimientos de auditoría.

La experiencia acumulada por nuestros técnicos durante los últimos años en el campo de la eficiencia energética, nos permite ofrecer hoy a nuestras empresas la posibilidad de realizar Auditorías Energéticas de sus instalaciones por parte de técnicos altamente cualificados.