FASE 1: DETERMINACIÓN DE ATMOSFERAS POTENCIALMENTE EXPLOSIVAS

Bajo este concepto se trata de caracterizar las mezclas explosivas, obteniendo primeramente las propiedades físico químicas del producto combustible, ya que esta caracterización afectará a todos los demás parámetros y valoraciones.

Una vez caracterizada la mezcla explosiva, se debe valorar la probabilidad de presencia de la mezcla en el lugar de trabajo, obteniendo una parametrización en una CLASIFICACIÓN DE ZONAS. En función de la duración y frecuencia de aparición de la atmósfera explosiva, podemos clasificar como zona 0, 1 y 2 para gases, vapores y nieblas, y las zonas 20, 21 y 22 para polvos combustibles.

La clasificación en zonas de una atmósfera potencialmente explosiva, por tanto, es una valoración de la probabilidad de aparición de esa atmósfera explosiva.

FASE 2: CONTROL DE FUENTES DE IGNICIÓN

Para evitar la ignición de la atmósfera explosiva se analizan los diferentes tipos de fuentes de ignición valorando si esas fuentes de ignición se pueden hacer efectivas; es decir, si tiene suficiente energía como para igniciar la mezcla explosiva.

tool-2692850_1920

El RD 681/2003 propone realizar la evaluación de las fuentes de ignición sobre los lugares de trabajo y de los equipos de trabajo. Para ello, se evalúan en relación a su nivel de seguridad y fiabilidad para controlar las fuentes de ignición. En estos equipos de trabajo están incluidas las instalaciones y máquinas compuestas por aparatos, sistemas de protección y componentes. Concretamente los aparatos y sistemas de protección, regulados según el RD 400/96 requieren un marcado CE EX según 3 categorías principales (para aparatos no mineros), que establecen el nivel de control de las fuentes de ignición para evitar que resulten efectivas. Aún así, no hay que olvidar las fuentes de ignición relacionadas con los equipos y lugares de trabajo que tienen un alcance más general que el RD 400 (aparatos y sistemas de protección).

exlogo_hintergrundweiss.jpg

FASE 3: EVALUACIÓN DEL RIESGO DE EXPLOSIÓN

En esta fase, se evalúa de forma global el riesgo de explosión atendiendo a dos condicionantes específicos:

  • La coincidencia de la atmósfera explosiva y la fuente de ignición, derivado de las fases anteriores, y
  • La exposición del personal a las consecuencias de la explosión.

FASE 4: DOCUMENTO DE PROTECCIÓN CONTRA EXPLOSIONES

El empresario se debe responsabilizar de que se elabore y mantenga actualizado el DOCUMENTO DE PROTECCIÓN CONTRA EXPLOSIONES (DPCE).

Evidentemente, en cada una de las fases anteriores, siempre que sea posible, se tratará de adoptar medidas técnicas y/u organizativas que limiten el riesgo global de explosión. Estas medidas quedarán reflejadas en el DPCE con el objeto de controlar la eficacia y mantenimiento de las mismas.

A su vez, el RD 681 también exige la realización de verificaciones antes de la puesta en servicio de un lugar de trabajo, que con una finalidad documental convendría incorporar los resultados de estas verificaciones en el DPCE.

El documento de protección contra explosiones se entiende entonces, como el registro de todo el proceso de valoración, evaluación y control entorno al riesgo de explosión. Resulta por tanto, la evidencia de todas las medidas técnicas y/u organizativas adoptadas o planificadas para la reducción del riesgo de explosión.

Este documento debe elaborase antes de que comience el trabajo y debe revisarse siempre que se efectúen modificaciones, ampliaciones o transformaciones importantes en el lugar de trabajo.