Las administraciones europeas ya están negociando para tratar de implicarse en las medidas que sean necesarias para reducir el impacto medioambiental, y aunque sigue siendo una asignatura pendiente puesto que queda mucho por hacer ya existen ciertas medidas como la de crear carreteras sostenibles (también llamadas carreteras verdes o bioasfalto) construidas a partir de mezclas asiáticas menos contaminantes. 

¿En qué puede beneficiar el Bioasfalto?

En primer lugar, están hechas con mezclas más elásticas por lo que se mejora la resistencia a la fisuración, aumentando la seguridad y durabilidad. Además, el color es más negro y el contraste entre las dibujos blancos y el asfalto crece considerablemente.

Se construyen con asfalto, una sustancia viscosa, pegajosa y de color negro derivado de los hidrocarburos. Científicos franceses ha permitido usar los productos derivados de las microalgas del género Scenedesmus. Estos residuos podrían aprovecharse tras un tratamiento de licuefacción térmica, un proceso aplicado normalmente para convertir la biomasa en energía.

La licuefacción permitió aprovechar los residuos de microalgas que se obtienen, por ejemplo, tras su uso en la industria cosmética. De manera que, los restos que antes no eran reutilizables  se refinan con el objetivo de lograr un bioasfalto similar al gigante que hoy en día se emplea en la construcción de carreteras.

Todo este procedimiento permite que la eficiencia de conversión conseguida (un 55%) sirva para reducir la dependencia del petróleo en obras de ingeniería civil.

En España existen ya 1.250 kilómetros de bioasfalto, con tramos en Andalucía, Aragón, Madrid, Castilla y León… En nuestro país estamos reduciendo entre un 30% y un 40% las emisiones de CO2 respecto a una vía convencional.

En definitiva, las microalgas son una alternativa muy prometedora al petróleo, pues con ellas se pueden fabricar biocombustibles. La mejor noticia es que la innovación puede suponer una opción posible para una industria que depende únicamente del petróleo.